Noviembre 2021 - Institucional

Cosecha de trigo Consejos clave para no perder ni un solo grano

En YPF Agro te acompañamos en todo el ciclo del cultivo, desde antes de la siembra hasta después de la cosecha. Por eso, te acercamos los consejos de destacados expertos, para que puedas trillar con eficiencia y, también, almacenar sin riesgos.

Su condición de cultivo federal, con presencia desde el NOA y el NEA hasta el sudeste de la provincia de Buenos Aires, convierten al trigo en uno de los granos con la ventana de cosecha más amplia de la rotación agrícola. Esto hace que en el mismo momento en que avanza la
recolección en las provincias del norte, en el sur bonaerense los lotes transiten las etapas desde encañazón hacia adelante y algunos están
todavía a la espera de algún aporte hídrico para mejorar sus rendimientos.

Dentro de este abanico, la producción nacional triguera crecerá esta campaña. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en el ciclo 2021/2022 se esperan cosechar 6,6 millones de hectáreas, con una producción que rondará las 20 millones de toneladas. De confirmarse la estimación, el volumen nacional sería cerca de 17% mayor que en el ciclo anterior.

Dado el buen clima que acompañó a la campaña en general, cuando las cosechadoras ingresen a los lotes se encontrarán con un mayor
volumen promedio de grano por hectárea que en otras campañas: 31,10 quintales contra 28,2 quintales del ciclo anterior, sostiene la Bolsa.

Primero, cosechar en el momento clave

Para que esos mayores rendimientos se expresen en las balanzas de las tolvas, cosechar el grano en el momento oportuno es fundamental. La
eficiencia de esta práctica ayuda a prevenir fuentes de pérdidas naturales que afectan la rentabilidad del cultivo.

Desde el Instituto Internacional de Nutrición de Plantas, recuerdan que a partir de que el cultivo de trigo llega a madurez fisiológica (30% de
humedad del grano) comienza el proceso de secado y aumentan progresivamente las pérdidas de precosecha, que se dan por vuelcos y desgrane por pájaros.

Una vez arribados al momento de la cosecha, la entidad agrega que “la máxima eficiencia del sistema de trilla y separación de la máquina se
logra cuando se cosecha con 16% a 17% de humedad del grano, produciéndose el mínimo desgrane por cabezal y mínimo triturado del material no grano, favoreciendo la trilla, la limpieza y la separación”.

Sin embargo, cosechar el trigo con esos niveles de humedad no es seguro para el almacenamiento del grano y requerirá un proceso de
secado y acondicionamiento, lo que genera un costo adicional. Es por ello que la recomendación es iniciar la recolección con 14% de humedad, ya que en las horas centrales del día el contenido de humedad disminuirá y las partidas de trigo presentarán un nivel inferior al del inicio.

La puesta a punto de la cosechadora

A partir de esta condición, el resultado de la trilla dependerá del Desde el Grupo de Mecanización Agrícola del INTA Concepción del
Uruguay afirman que cuando se habla de mantenimiento de cosechadoras, su revisión debe hacerse de adelante hacia atrás. Según los
especialistas, este recorrido ayuda a contemplar con mayor facilidad los puntos clave que actúan sobre la normal secuencia de circulación del
material dentro de la cosechadora. La revisión arranca por la plataforma, con la verificación de la altura mínima del molinete; luego con la barra de corte, con especial atención al filo y desgaste de las cuchillas y en la luz existente entre ellas y las contracuchillas. Además, hay que chequear que el sinfín esté dotado de dedos retráctiles para evitar daños en el material recolectado.accionar de la cosechadora.

El acarredador es otra posible fuente de daños de granos y/o envolvimiento de material. Debido a ello, para reducir las pérdidas y lograr
una alimentación más uniforme del sistema de trilla, se debe controlar su estado de mantenimiento y regular la tensión de las cadenas.

Si la máquina tiene sistema de trilla convencional, para un correcto funcionamiento del conjunto cilindro-cóncavo, se debe verificar el estado
de los dientes. “Desgastes excesivos provocarán, durante la cosecha, pérdidas por grano no trillado o grano quebrado y/o fisurado”, advierten desde el INTA. Si la máquina está equipada con sistema de trilla axial (las de última generación), hay que procurar que el cabezal se encuentre trabajando en óptimas condiciones para concretar un buen trabajo del conjunto de corte y separación. Si el material está siendo entregado de manera desuniforme o en forma de ‘bolos’, será muy difícil lograr que la trilla sea exitosa.

La importancia de la poscosecha

Recolectado el cereal y depositado en la tolva, la etapa de poscosecha es estratégica para el cultivo. Por tratarse de un producto para
el consumo humano, su almacenaje, transporte y acondicionamiento previo a su industrialización y uso final son determinantes.
Por eso, es clave evitar durante el almacenaje en silobolsas que se produzca su deterioro, debido a los efectos de la respiración de los propios
granos y, principalmente, al desarrollo de hongos e insectos que proliferan fácilmente al encontrarse con condiciones óptimas de humedad y
temperatura. Se recomienda anotar la humedad inicial del grano embolsado para realizar luego monitoreos de control en base a la medición de anhídrido carbónico. Es para detectar cualquier incremento de la actividad biológica que pueda deteriorar la calidad industrial del grano.

Para el trigo, la recomendación realizada por técnicos del INTA Manfredi es almacenarlo con una humedad menor al 14%. En esas
condiciones podría conservarse por un período de seis a 12 meses. Pero, más allá de los márgenes estimados de tiempo, desde el INTA
Pergamino aconsejan realizar un seguimiento de los granos embolsados. Es que consideran a esta práctica como la herramienta fundamental para decidir su extracción en el momento oportuno y evitar malas sorpresas a la hora de vender lo producido. ©

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